Se miró en el espejo una vez más, dándose un par de vueltas sobre si mismo, repasando cada detalle de su indumentaria. Sus pantalones negros daban a sus piernas una largura muy estilizada y la casaca azul con bordados en oro le daban mucha luminosidad a su talle.
Quedó pensativo durante unos instantes. No se había dado cuenta hasta ahora de que su aspecto le preocupase tanto, siempre procuraba como lider ir elegantemente vestido, pero lo de ahora era diferente. Miró la imagen que el espejo le devolvía y vio una sonrisa en sus labios que se fue ensanchando poco a poco.
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Shain...Soltó un suspiro y se encaminó a la mesita de centro que había frente al sofá de su habitación, tomó la cajita que había dejado allí el día antes y la abrió, contemplando con admiración el fantástico trabajo del joyero.
Estaba satisfecho, una fuerte cadena de eslabones de plata aguantaba una réplica de su oreja elfica en miniatura.
Le había parecido una buena idea cuando se le ocurrió, regalarle eso a su chico, para que pudiera llamarlo cuando le necesitara, pero ahora lo volvió a mirar dudando si a Shain le gustaría. Soltó una risita, al chico le gustaba todo lo que brillaba, así que esperaba que esto fuera de su agrado, así como un pequeño símbolo de su amor.
Se lo guardó en el bolsillo y salió de la habitación, encaminándose al despacho para dejar los últimos asuntos en manos de su consejero y amigo.
Tras la pequeña entrevista salió del castillo donde le esperaba el coche que lo llevaría cerca del bosque donde esperaba encontrarse con su querido chico.
Un cosquilleo apareció en su estómago al visualizar la imagen de Shain. Lo conocía desde que nació y nunca habría pensado llegar a amarlo como ahora, era lo más importante para él, y el temor a perderlo le hacían actuar a veces de una manera irracional.
Sus encuentros se habían ido sucediendo esporadicamente desde el suceso en el castillo del consejo. desde ese día le había sido imposible sacarselo de su mente y su corazón. Hoy iba decidido a decirle de una vez por todas lo que sentía por él, a entregarse completamente a su amor y esperaba que Shain le correspondiera.
Nunca había sentido algo así por nadie, su vida era sencilla y hasta ahora no había encontrado alguien con el que quisiera compartir su larga vida.
Miraba por la ventanilla mientras el coche rodaba rapidamente, sus pensamientos perdidos en cada instante pasado con él y aguantando estoicamente la ansiedad que sentía en esos momentos por tenerlo frente a él, besarle y abrazarle.
Cuando el coche paró, bajó lentamente despidiendo al conductor y caminando hacia el frondoso bosque donde sabía encontraría a su amado. Sus pies empezaron a caminar cada vez más deprisa casi sin darse cuenta, dejando aflorar el sentimiento que minutos antes intentaba contener y una pequeña exclamación escapó de su boca cuando sus ojos se posaron en la figura que había entre los árboles delante suyo.
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Shain...